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El bocadillo de calamares
Existe un bocadillo que es digno de aparecer en el ránking de platos nacionales en nuestro país y con el cual se identifica a toda una ciudad. Hablamos del bocadillo de calamares.
El origen de este particular bocadillo se remonta a los tiempos de la Reforma Católica, cuando se practicaban períodos de abstinencia durante los días festivos en los que estaba prohibido consumir carne, por lo que la población se alimentaba de pescado.
En esos tiempos el poco pescado que llegaba a la ciudad eran calamares, bacalao y algo de atún en aceite. Así que, con esta escasa variedad y un poco de ingenio, los restauradores empezaron a servirlo rebozado, ya que descubrieron que era más gustoso, y más aún si estaba acompañado de pan. No se sabe de quién fue la idea, pero el pan pasó de estar al lado del plato a ser la clave del plato, poniendo los calamares dentro a modo de bocadillo.
Poco a poco fue adquiriendo más y más relevancia y se consolidó como uno de los platos más populares por su simplicidad, sabor y gusto.
Es importante tener en cuenta que, para que este manjar lo tenga todo para no decepcionar, los calamares deben ser frescos y fritos en aceite de oliva y estar acompañados de ralladura de limón y un buen pan de calidad y crujiente.
El bocata de calamares es un clásico y además una buena opción si no dispones de mucho tiempo para comer ya que es bueno, bonito y barato. Podríamos llamarlo el fast food madrileño.
Así que, si venís a la capital, estáis obligados a probar este manjar. ¿Y dónde mejor que en Gustos Madrid? ¡Os esperamos!
¿Sabes diferenciar un buen jamón ibérico?
El jamón ibérico es uno de los productos españoles más apreciados tanto dentro de nuestro país como en el extranjero. Es uno de nuestros productos típicos más exportados y valorados a nivel mundial. Pero muchas veces, nosotros mismos no somos capaces de diferenciar un buen jamón ni de conservarlo como se merece.
Alrededor del producto estrella de la gastronomía española hay todo un mundo por descubrir. Desde las herramientas que se utilizan para córtalo o la temperatura del lugar donde se mantiene. Tanto es así, que un jamón mal cortado puede llegar a perder todo su sabor, igual que si lo conservamos a una temperatura inadecuada.
Para empezar y según los expertos, para que un jamón sea de buena calidad, lo primero que debe tener es nombre y apellidos: Jamón Ibérico puro de Bellota. También según los expertos en la materia, el jamón se debe conservar por debajo de los 20 grados para evitar que se seque y servirlo entre 20 y 24 grados para aprovechar todo su sabor.
Muchas veces creemos que estamos comiendo el mejor jamón del mercado, pero en realidad, nuestro desconocimiento hace que paguemos más por un producto que no tiene la calidad que nosotros esperamos. Para evitar esta situación, os damos alguna pista:
- Un jamón ibérico puro de bellota es el mejor que podemos encontrar en el mercado. Debemos fijarnos en el color negro de las pezuñas y también si esta está desgastada debido a la cría en libertad de estos cerdos. Durante la época de la montanera, el cerdo puede llegar a recorrer hasta 14 km diarios en busca de bellotas. Si no está desgastada significa que estos cerdos han estado criados en granjas.
- Debemos fijarnos también en la finura de la caña: el cerdo ibérico puro se caracteriza por tener una caña estilizada y fina.
- Señal de calidad: Si cuando tocamos o intentamos introducir el dedo en la parte de la punta la grasa nos deja penetrar y se convierte en aceite significa que es de buena calidad. Si por el contrario no podemos introducir el dedo significa que su contenido en ácidos oleicos es bajo y por tanto nos dará una pista de que ese cerdo comió pocas bellotas en el campo.
- Otra pista es la textura de la gras La del ibérico puro alimentado con bellotas es tan sutil que no le cuesta fundirse suavemente con la temperatura corporal de la palma de la mano. El cruzado, al contrario, requiere de más calor para alcanzar el punto de fusión.
Por último vamos a clasificar los tipos de jamón ibérico de más calidad a menos:
- Como hemos comentado anteriormente, el de más calidad es el jamón ibérico puro 100% bellota. Con la nueva normativa del jamón, esta deberá ir etiquetada en color negro y es el único al que se puede denominar “Pata Negra”. Es un jamón que viene de cerdos 100% puros ibéricos, tanto de padre como de madre, y ha sido alimentado en su totalidad de forma natural con bellotas.
- A este le sigue el jamón ibérico de bellota, que viene de un cruce de cerdo ibérico con alguna raza de cerdo blanco. Eso sí, debe tener un mínimo del 50% de ibérico y haber estado alimentado a base de pastos naturales y bellotas. A estos jamones se les etiqueta con una brida roja.
- Después encontramos el jamón ibérico cebo de campo. Puede ser de cerdo puro – aunque es muy raro – o de cerdo cruzado. Es un cerdo que ha campado libre pero no ha llegado a coger su peso y por eso se le ha “cebado” a base de cereales. Este va etiquetado con una brida verde.
- Por último tenemos el jamón ibérico de cebo. Estos jamones vienen de cerdos cruzados y han sido alimentados en granjas a base de piensos y cereales. El color de su brida para identificarlos es el blanco.
Beneficios para la salud
Además de su sabor inconfundible, el jamón también cuenta con numerosas propiedades beneficiosas para nuestra salud. Por un lado tiene un alto contenido en proteínas, buenas para la formación de tejidos y también sustancias antioxidantes, responsable de combatir los radicales libres en nuestro cuerpo, previniendo el envejecimiento. Sus grasas insaturadas colaboran a reducir el colesterol malo (LDL) y previenen el riesgo de alteraciones cardiovasculares. Por último, tiene importantes nutrientes como el hierro, calcio, yodo, zinc, magnesio, vitamina B1, B2, B3, B6, B9, B12, vitamina D y E.
¿Te apetece un plato de jamón?
Ingrediente del mes: Los mejillones
Cada mes destacamos varios productos, que se recomienda cocinar o comer durante cada época del año.
Este mes de Febrero, podríamos hablar de una gran cantidad de productos, sobre todo en mariscos y pescados. Pero hemos querido centrarnos uno muy nutritivo y especial, los mejillones. Un ingrediente que siempre ha tenido muy buena reputación e infinidad de beneficios para nuestro organismo. Ideal para una cocina y dieta baja en calorías.
Los mejillones, ricos en proteínas y nutrientes, son uno de los moluscos más apreciados en la cocina.
Los beneficios más positivos de este producto son:
La reparación y crecimiento de los tejidos
– Sus propiedades anti-inflamatorias
– Su gran nivel de grasas polisaturadas como por ejemplo el conocido Omega-3
– Ayuda a tratar la depresión: La vitamina B-12 interviene en distintas funciones corporales. Algunos índices psicológicos o de comportamiento relacionados con la depresión pueden mejorar con la administración de suplementos de esta vitamina.
– Mejora la salud de huesos, dientes, etc.
– Contienen mucha vitamina C que ayuda a la reparación y mantenimiento de nuestra piel y cuerpo, como por ejemplo: curar heridas, controlar infecciones y cicatrizar.
– Ayuda a combatir infecciones gracias a la estimulación de la producción de glóbulos blancos. Restaurando así huesos y células.
– Controla la presión arterial.
– El cuerpo utiliza el sodio para controlar la presión arterial y el volumen sanguíneo, así como los músculos y los nervios funcionen correctamente.
– Ricos e fósforo, un mineral presente en todas la células del cuerpo, su función principal es la formación de huesos y dientes.
– Alto contenido en potasio, un mineral necesario para el correcto funcionamiento, ya que ayuda a que los nervios y los músculos se comuniquen.
– Existen varios tipos y clases de mejillones pero los más consumidos son el Mytilus edulis – un mejillón que se encuentra en el mar Atlántico y el Cantábrico- y el mejillón del mar Mediterráneo también conocido como el mejillón rubio.
Antes de su consumo, es muy importante limpiarlos bien antes de cocinarlos, para eliminar suciedad y asperezas y así aprovechar todos los nutrientes y sabor.
En Gustos podréis encontrar los mejores mejillones del Mediterráneo servidos en un plato estrella: Mejillones a la marinera.
Dietas del mundo
Existen muchos tipos de alimentación alrededor del mundo, algunos más saludables que otros, pero sobre todo muy distintos entre sí. A continuación, vamos a destacar algunas de las dietas más relevantes.
En primer lugar, hablaremos de la dieta mediterránea. Tradicional de los países del Mediterráneo, los principales que la siguen son: Grecia, Italia y España. Este tipo de alimentación se centra en ingerir productos de temporada, locales y tradicionales. El aceite de oliva, gran protagonista de esta dieta, ayuda a las personas a perder peso y bajar su riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.
Una dieta parecida a la mediterránea pero con algunos cambios es la nórdica, contiene menos carne y más semillas integrales y productos orgánicos. Además de consumir frutas, verduras, huevos, aceite – en este caso no es de oliva, es de colza- y marisco. Mientras que la carne, lácteos, dulces y alcohol se consumen con moderación. Los principales países que siguen esta alimentación son: Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia.
La dieta asiática, no tiene nada de ver con las anteriores y es que, aunque no existe una sola dieta tradicional asiática, por norma general la pirámide de alimentación asiática posiciona el arroz, la pasta, semillas integrales, fruta, verdura, legumbres y frutos secos en ese orden, como esenciales.
Todo lo contrario que la francesa, donde la base de la alimentación son el queso, yogurt, mantequilla y pan. Un dato curioso, los franceses tienen uno de los índices más bajos de obesidad en el mundo y unas altas expectativas de vida a pesar de su dieta. Realmente es una paradoja, pero también es importante saber que su ritmo de vida y sus porciones pequeñas son la clave de su buena salud.
Una dieta muy curiosa y distinta, es la Okinawa. Procedente de la isla del mismo nombre en Japón. Tiene una fuerte filosofía en su base en la que se dice que: “debemos comer hasta quedar satisfechos a un 80% y compartir todo alimento con nuestro vecino”. Su dieta se basa en modestas porciones de patatas dulces, arroz, vegetales de hojas verdes, soja, fruta, pescado, marisco, carne y té.
Una vez destacadas todas estas distintas alimentaciones, es fundamental decir que la mejor según varios expertos es la dieta mediterránea, porque combina verduras, fruta, cereales, arroz, pasta, frutos secos, entre otros alimentos. Que hacen que nuestro cuerpo se mantenga en pleno funcionamiento gracias a todas las vitaminas y minerales que nos aportan.
Tipos de arroces
En Gustos nos consideramos unos expertos en arroces, sobre todo en paellas. Pero, ¿sabías que existen más de 8 clases distintas de arroz?
Uno de los primeros arroces que nos viene a la cabeza cuando hablamos de este producto es el arroz redondo. Este tipo de arroz es de cocción homogénea, absorbe los sabores de los alimentos y es el más utilizado para elaborar paellas, arroces caldosos o guisos. Tiene un elevado valor energético y es rico en hidratos de carbono.
El arroz vaporizado proviene de someter el arroz a un tratamiento de vapor con agua que le da su característico tono dorado. Es rico en fibra y minerales, siempre queda suelto y no se pasa. Esta clase de arroz suele utilizarse para paellas, ensaladas, arroces caldosos y guarniciones.
Con orígenes en la India y Pakistán, el arroz basmati, de grano largo y fino, es característico por su aroma y sabor. Un arroz único para ensaladas, guarniciones y recetas exóticas. «Su característico aroma recuerda las nueces, y por su sabor único es adecuado para elaborar todo tipo de ensaladas, guarniciones y recetas exóticas», afirma la cocinera española con más estrellas Michelín, Carme Ruscalleda.
El arroz largo es una variedad muy especial ya que además de ser un grano largo y delgado, no se pega y siempre queda suelto. Al igual que el basmati, el arroz largo tiene una textura esponjosa y ligera y es ideal para ensaladas, guarniciones y recetas del mundo.
Un arroz muy distinto a los demás es el arroz integral, ya que no ha sido tratado, por lo que conserva el salvado que los envuelve y es más rico en fibra y otros nutrientes. Su aspecto es más oscuro que los otros y también necesita más tiempo de cocción que el arroz blanco y es un poco duro de masticar ya que conserva la cáscara y la piel.
Otro arroz más especial es el salvaje o silvestre, de origen canadiense. Los granos son finos y oscuros, perfumados y ricos en fibra, proteínas, minerales y vitaminas. Esta clase necesita un mayor tiempo de cocción. Se puede mezclar con otros arroces o prepararlo solo.
Por último, hablamos del arroz rojo, muy utilizado en la cocina y medicina china, ya que posee grandes beneficios para la salud. Este tipo de arroz no tiene ningún tratamiento, por lo que conserva la cascara que contiene nutrientes y fibra. Además, tiene un sabor muy característico que recuerda a la nuez.
¡Elijas lo que elijas seguro que disfrutarás y cuidarás tu salud!
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